Las autoridades prorrusas de Kherson dieron marcha atrás al toque de queda de 24 horas

El número dos de las autoridades instaladas por Putin, Kirill Stremosov, borró el video en el que lo confirmaba y ha vuelto a lanzar una publicación similar pero en la que elude hablar de la medida de excepción

El monumento a Lenin en Nova Kakhovka, ciudad controlada por Rusia en Kherson (REUTERS/Alexander Ermochenko)
El monumento a Lenin en Nova Kakhovka, ciudad controlada por Rusia en Kherson (REUTERS/Alexander Ermochenko)

El vicegobernador de Kherson impuesto por Rusia, Kirill Stremousov, quien había confirmado un toque de queda de 24 horas para “poder defender la ciudad”, ha borrado el video en el que lo confirmaba y ha vuelto a lanzar una publicación similar pero en la que elude hablar de la medida de excepción.

Stremousov había lanzado este viernes una publicación en su canal de Telegram donde aseguraba que “los ataques terroristas son posibles”, con lo que llamaba a la población a “dar a los militares la oportunidad de continuar con la desnazificación y desmilitarización de Ucrania”.

Las autoridades de ocupación rusa había imouesto este viernes un “toque de queda de 24 horas al día” en la ciudad ucraniana de Kherson, ante el avance de una contraofensiva de las fuerzas de Kiev para reconquistarla.

“Se ha declarado un toque de queda de 24 horas al día para poder defender nuestra ciudad”, había declarado en Telegram el número dos de las autoridades instaladas por los ocupantes rusos, Kirill Stremosov, sin dar más precisiones.

“Los ataques terroristas son posibles, las provocaciones son posibles. Debemos dar a los militares la oportunidad de continuar con la desnazificación y desmilitarización de Ucrania”, remarcó Stremosov, según recogen las agencias oficiales rusas.

Por tanto, la medida de excepción retractada se dio en un contexto marcado por una nueva orden de evacuación de Kherson anunciada este mismo viernes por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en respuesta a la gran contraofensiva lanzada por las fuerzas ucranianas.

Rusia culminó hace una semana una primera fase de la evacuación, aunque unos días más tarde las autoridades prorrusas decidieron extender el perímetro de evacuación otros 15 kilómetros adicionales.

Kherson es la última ciudad ocupada por Rusia en la orilla occidental del Dnipro, el río que divide a Ucrania. Funcionarios occidentales afirmaron que sería “imposible” para Putin mantener una presencia militar al otro lado del río si Kherson cayera.

La toma de la ciudad fue la primera gran victoria rusa tras la invasión de febrero, cuando las tropas irrumpieron desde Crimea en un rápido avance.

Varias personas evacuadas de la zona bajo control ruso de la región ucraniana de Kherson (REUTERS/Alexey Pavlishak)
Varias personas evacuadas de la zona bajo control ruso de la región ucraniana de Kherson (REUTERS/Alexey Pavlishak)

Sin embargo, con la llegada del invierno boreal, los generales rusos parecen haber decidido abandonar su posición en la orilla occidental del Dnipro y concentrarse en fortificar sus puestos en la orilla oriental.

“Han decidido que no vale la pena luchar por Kherson, pero esa barrera defensiva natural del río es muy valiosa para ellos”, declaró un oficial occidental a The Times.

Hay síntomas de una posible retirada, pero Ucrania desconfía de ellos porque provienen de fuentes también rusas, lo que podría esconder una trampa de Putin. Circularon en diversas redes sociales fotos del principal edificio administrativo de la ciudad de Kherson sin la bandera rusa. Kiev no les dio crédito.

Natalia Humeniuk, vocera militar del sur de Ucrania, alertó: “Podría ser una provocación particular, con el fin de crear la impresión de que los asentamientos están abandonados, que es seguro entrar en ellos, mientras se preparan para las batallas callejeras”, dijo.

Las líneas de suministro rusas, que ya estaban muy deterioradas, sufrieron un nuevo golpe esta semana cuando un puente de pontones situado a unos nueve kilómetros de Kherson resultó dañado. Las imágenes publicadas en Internet sugieren que los lanzadores de cohetes estadounidenses Himars dispararon seis misiles contra el puente.

Los funcionarios occidentales están a la espera de ver si este contratiempo suscita nuevas críticas al Kremlin; los partidarios de la línea dura se sienten agraviados por lo que consideran la calamitosa mala gestión de la invasión.

Los funcionarios dijeron que las fuerzas rusas se estaban quedando sin munición y que el Kremlin estaba importando proyectiles de artillería de Corea del Norte. Después de que Putin ordenara el reclutamiento de 300.000 hombres, las tropas recién movilizadas se presentaban en el frente sin armas.

Kirill Stremosov, jefe adjunto de la administración civil-militar de Kherson, insiste en que la vida “continúa con normalidad”.

Un dirigente prorruso en el sur de Ucrania dijo que Moscú probablemente retirará sus soldados de la ribera occidental del río Dniéper en Kherson, e instó a la población civil a que se retire, lo que podría indicar una retirada que sería un revés para la guerra de Rusia.

(Con información de AFP, Europa Press y Reuters)

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