Archivo en ‘Historia’

El frío sobreviviente de la guerra fría

Por Mariano en ,

Ene 20 2009
22:12


En los 50’ la competencia entre soviéticos y estadounidenses llegó a la Antártida. Ambos países realizaron varias expediciones militares e instalaron bases en diferentes sectores del continente. Algunas bases permanecen en funcionamiento aún hoy, pero hubo varias que se perdieron en el olvido.

Tal es el caso de la base Sovetskaya, montada durante la tercer expedición antártica rusa en el 58’, exactamente en el polo sur de la inaccesibilidad (es el punto del continente mas alejado de cualquier costa). La base se construyó en 2 semanas utilizando varias toneladas de materiales que habían sido penosamente trasladados hasta el lugar. Finalizado el trabajo, colocaron un busto de Lenin en lo alto de la chimenea, cerraron con llave y se marcharon.

La base fue abandonada y olvidada. Posiblemente, los vientos de 200 kilómetros por hora, temperaturas de 80°C bajo cero y los asfixiantes 4000 metros de altura pudieron doblegar hasta el más rudo siberiano.

Medio siglo más tarde, a finales de 2006, una expedición anglocanadiense partió de Ciudad del Cabo en un rompehielos con dirección a la Antártida. Se proponían cruzar el continente sin usar medios mecánicos de ningún tipo, desde la costa hasta el polo sur de la inaccesibilidad. Y lo hicieron.

A lo largo de 46 días recorrieron enormes extensiones heladas, con temperaturas que rara vez superaban los 30 bajo cero, hasta llegar a su destino. Y allí estaba Vladimiro, esperándolos. El resto de la estación soviética estaba bajo más de dos metros de nieve, pero el busto de Lenin, impertérrito, destacaba sobre el desierto blanco mirando hacia Moscú.

Según cuentan los expedicionarios, se quedaron anonadados porque la escultura (hecha de un material plástico) no tenía ni una mota de nieve o hielo encima y era visible desde unos seis kilómetros de distancia, como si hubiera sido colocada allí el día anterior.


Calle Hernán Pujato, ¡YA!

Por admin en , ,

Nov 21 2008
20:40

Porque nuestro Shackleton argentino merece mucho más que un Instituto Antártico, un cuartel del ejército o una callecita en algún pueblo de provincia. Al padre de la patria antártica se lo debe homenajear como mínimo con una calle trascendente de la ciudad Buenos Aires.

A los distraídos les comento que Hernán Pujato fue quién instaló a la Argentina en el lo profundo del continente antártico. Fundó bases, compró el primer rompehielos, sobrevoló el continente y realizó las fructíferas campañas antárticas de la década del ‘50 que posicionaron al país de cara al tratado antártico del ’59. Pujato no sólo ideó la estrategia Argentina antártica sino que también la llevó a cabo en persona por aire, mar y tierra.

No llevó un cineasta como lo hizo Shackleton, ni un escritor como lo hizo Fitz Roy. Pero esta ausencia de publicidad no puede ser motivo de omisión.

No nos conformamos con una obsoleta estampilla… aunque quizás si, con una moneda de 75 centavos.


¡Confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria!

Por admin en ,

Nov 17 2008
18:57

Las palabras de arriba son la arenga de vestuario con las que, en 1826, el Almirante Guillermo Brown encendió a sus camaradas antes del Combate de los Pozos en el Río de la Plata. Enfrente, 31 buques del Imperio brasileño avanzaban contra las 4 naves y 7 lanchas cañoneras del primer Almirante argentino.

En la costanera, la turba criolla miraba expectante en dirección a la bola de agua, fuego y humo en el horizonte. Dueño de un agudo sentido del showbiz, Brown redobló la arenga con un recordado:

“¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!”

El desarrollo de la contienda tendría un sugestivo reflejo en el Argentina 1 - Brasil 0 de la Copa del Mundo Italia 90: Con buena suerte, un sólido planteo táctico y la genialidad del capitán, la flota nacional mandó a los brasileños de regreso a casa.

Si algo similar al Combate de los Pozos hubiese ocurrido en las costas del Atlántico Norte, desde Errol Flynn a Ben Affleck hubiesen revivido en sagas y contra sagas la gesta del Almirante Brown.

Si algo similar hubiese ocurrido en estos días, la web estaría infectada de videos desmintiendo la versión y algunos diarios apuntarían a que Argentina desaprovechó la oportunidad histórica de ser parte del Imperio brasileño.

De todas formas, la frase que inaugura este sitio -a pesar de poco recordada- fue lo suficientemente trascendente para devolver 119 resultados si se la busca en Google (con ésta ya son 120).

Desde el momento en que la misteriosa química cerebral hizo aparecer en nuestras cabezas la idea de esta Expedición hasta que la idea se transformó en materia, repetimos esa frase como un mantra que nos dio coraje en los momentos más aciagos. Por eso, y porque sabemos que tendremos que volver a repetirlas, inauguramos Antártida Abierta con esas palabras mágicas: ¡Confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria!.