Serie Despachos
Por Juan en Despachos
12:08
La Antártida no sólo es sólo una recopilación de paisajes desmesurados. En este plan de viaje imperialista, seguimos conquistando espacios de trabajo, entretenimiento y descanso. En todas las bases y barcos que habitamos, hemos abierto una nueva sucursal de Antártida Abierta.
Gracias a la típica hospitalidad antártica y a nuestra manía por el estilo y la disciplina, impregnamos de buen gusto a cada uno de los espacios que nos han cedido. Desde el acogedor camarote en el ARA Canal Beagle, pasamos por dos barcos y dos bases. A pesar de que estamos en temporada alta y cada sitio está al límite de capacidad, siempre dormimos adentro, por ahora.

Primer despacho en Base Jubany, con cinta para correr incluida. La foca verde es un recuerdo que nos trajimos del Beagle. Leandro, de estricto escocés.

Por buen comportamiento, en Jubany conseguimos un upgrade y nos mudaron a “La Cambicha”. Leandro mantiene el atuendo, la foca verde salió a pastar. A esta altura la revista Living ya nos había encargado un especial Decoración Antártica.

En el Castillo, el taxi en el que cruzamos el Círculo Polar, ocupamos la camareta de cabos, inteligentemente equipada con un indicador de turbulencias, tecnología que hasta el momento desconocíamos: una foto del barco colgada de la pared que oscilaba al ritmo del barco real. Jo.

Y este es nuestro despacho actual, una multisuite de 6 plazas, cada una con microcine, comedor y tendedero de ropa. Un lujo que, seamos realistas, merecemos.























