La Expedición
Antártida Abierta es una expedición sin rumbo. No tiene fechas, recorridos ni guión, esas son cosas que en la Antártida no existen, al menos para los humanos. Partirá de Buenos Aires algún día de diciembre el 3 de febrero, probablemente en un avión de guerra Hércules con destino a Ushuaia. Allí abordará el Canal de Beagle, uno de los (cinco) buques que participan de la Campaña Antártica para atravesar el Pasaje de Drake, la demorada unión entre los océanos Pacífico y Atlántico. Según Wikipedia -fuente de toda razón y justicia-, “las aguas del paso son famosas por lo tormentosas, con olas de más de 10 metros no poco frecuentes. Localizado entre los 56 y (aproximadamente) 60 grados de latitud sur, el paso es indudablemente la causa del refrán marinero: “Debajo de los 40 grados, no hay ley. Debajo de los 50 grados, no hay Dios.”
Ese podría ser un excelente comienzo de un viaje cuyo objetivo es ver y mostrar los esfuerzos argentinos por sostener la presencia nacional en el lugar más inhabitable (climáticamente) e inhabitado de la Tierra. De todas formas, cualquier comienzo, para esta Expedición, será excelente. Cuando surgió la idea delirante de transmitir en directo vía internet la Campaña Antártica, todo era potencial y suposiciones. Ahora que es un hecho, también.






















