Más o menos así
Por Juan
17:20
Albatros errante en el Pasaje de Drake
Pîngüinos barbijo en Isla Livingston
Elefantes marinos en Isla 25 de Mayo
Pingüinos papúa en Bahía Paraíso
Petrel gigante en Isla 25 de Mayo
Petrel gigante en Pasaje de Drake
Foca de Weddell en Isla 25 de Mayo
Aunque sean todas naranjas, cada una de las 13 bases argentinas en la Antártida tiene una tonalidad particular. Por fuera de la clasificación entre temporarias y permanentes, la ubicación, actividad y comando determinan la personalidad de cada estación.
Dentro del grupo de las permanentes, San Martín y Belgrano II, además de ser ambas administradas por el Ejército, están definidas por las condiciones de aislamiento geográfico. Poseen una dotación que va de las diez a las veinte personas y, habitualmente, el único movimiento que registran en todo el año es el de cambio de dotación. Orcadas, en cambio, está en manos de la Armada y por su ubicación recibe más visitas que las dos anteriores. En ella residen dos guardaparques que este año abrieron un blog.
Las otras tres bases permanentes son muy diferentes de las anteriores y entre sí. Esperanza es la única que hospeda familias y en verano puede alojar a más de 100 personas; es lo más parecido a “un pueblo”. Su organización en “casitas” permite la descentralización de comedores y baños.
Marambio (foto), la base más prensera, debe gran parte de su fama a su aeropuerto. Es la única administrada por la Fuerza Aérea y la más accesible desde el continente. Se puede llegar a ella en vuelos de Hércules desde Ushuaia y Río Gallegos, a diferencia del resto de las bases que requieren transporte marítimo o alguna escala previa porque no tienen pistas de aterrizaje para aviones grandes. Sin embargo, por estar ubicada en una meseta de clima inestable, la meteorología puede condenarla a largos períodos de aislamiento.
Por último, Jubany, como mencionamos en una entrada anterior, es la más orientada a la ciencia. Está a una hora de lancha de la base chilena Frei, el centro logístico de las islas Shetland del Sur. Sus -casi siempre- buenas condiciones de accesibilidad la convierten en una posta de la distribución antártica argentina. El paso de personas y científicos la mantiene en evolución permanente, actualmente se construye una nueva casa para más de sesenta personas y cuatro laboratorios.
Las bases antárticas son asentamientos aislados autosuficientes. Deben tener capacidad para autoabastecerse durante un año sin asistencia externa.
La fuente de poder principal de las bases son sus generadores, motores diesel alimentados a gasoil.
Una base promedio cuenta con 3 generadores como mínimo, 2 en la usina y uno en una casa separada que funciona como reserva en caso de un siniestro en la usina. Un solo generador es suficiente para abastecer eléctricamente a toda la base, aportando unos 150 Kw y consumiendo 400 litros de gasoil por día. Los generadores funcionan alternadamente de a uno por vez cambiando cada 10 días.
La calefacción suele realizarse mediante quemadores a gas o a gasoil que calientan agua o aire que luego se distribuye en los edificios principales, sea por radiadores o por conductos de aire. Para las pequeñas viviendas o laboratorios más alejados del “centro” de la base se utilizan radiadores eléctricos.
El agua suele ser un tema crítico en las bases. El consumo diario incluye agua para beber, bañarse, lavar los platos, sanitarios, etc. Las bases mas agraciadas, como es el caso de Jubany, se encuentran cercanas a alguna laguna de origen glaciar de la que obtienen el agua mediante bombas o la misma gravedad. Inclusive en invierno estas lagunas, si son profundas suelen congelarse solamente en su superficie por lo que sigue siendo posible obtener agua de ellas. Las bases ubicadas más al sur deben gastar grandes cantidades de energía para derretir hielo o nieve, o estar equipadas con equipos desalinizadores que procesan agua de mar obteniendo agua dulce y potable. Estos equipos también son grandes consumidores de energía.
Las bases que cuentan con capacidad para menos de 25 personas pueden descargar los deshechos cloacales en forma directa al océano. Pero con más de 25, (la gran mayoría), deben tener un sistema de tratamiento de efluentes que requiere energía eléctrica, temperatura y genera residuos sólidos orgánicos.
Los residuos generados se deben separar según tipo y estado. Sólidos, líquidos, contaminados, tipo de contaminante, orgánico, inorgánico, etc. En general los residuos orgánicos se incineran en la propia base aunque no está permitido hacerlo a cielo abierto. El resto se deben embalar y rotular para ser procesados en el país de origen de la base.
Soy Mariela Barrios docente y Directora de la Esc. Nº 38 “Presidente Julio Argentino Roca” de Base Esperanza. Junto a mi esposo Alejandro Veuthey, también docente de esta querida escuela, y a toda la comunidad educativa, el Lunes 2 de marzo iniciamos el Ciclo Lectivo 2009.
Cabe mencionar que fuimos parte de una teleconferencia con otras escuelas del país, este contacto se realizó desde Salta con presencia de la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner y con las provincias de Chaco y San Juan.
Estamos muy contentos de vivir esta experiencia, desde ya este año va a ser inolvidable!!!En unos días más estaríamos estrenando el nuevo edificio escolar, ya que aún faltan las instalaciones de los servicios de agua y calefacción.Por el momento el lugar del dictado de clases y a modo de adaptación para nuestros alumnos, con horario reducido y durante el turno mañana, será en instalaciones del Casino de la Base.Nuestros alumnos:En nivel pre escolar, sala de 4 años, Irina Fernández.En 2º año de EGB 1, Milagros Bottazzi.En 3º año de EGB 1, Agustina Zach.En 5º año de EGB 2, Susana Gómez.En 6º año de EGB 2, Nahuel Coradini.Cometario del Proyecto Educativo:Vamos a desarrollar, durante el turno de la mañana, los siguientes espacios curriculares: lengua, matemática, ciencias e informática.En el turno tarde trabajaremos con talleres de áreas complementarias como tecnología, plástica, música y educación física.
Gracias Mariela por el texto y las fotos.